[ESTADO ESPAÑOL] KURDOS ESPAÑOLES DENUNCIAN QUE ESPAÑA SIGUE VENDIENDO ARMAS A TURQUÍA

La recesión y el desempleo han reducido la población kurdo-española. Fueron en torno a 2.000 hace algunos años, pero muchos han partido a Suecia o Alemania. La mayoría trabajan en restaurantes de kebab, aunque también hay médicos o periodistas. Se sienten abandonados por la izquierda, a la que acusan de ser indulgente con Erdogan y Ankara.

Zinar Ala

No hay cifras precisas del número de kurdos que residen en España porque todos ellos aparecen en sus pasaportes como súbditos de los diferentes países por donde se extiende este pueblo sin Estado —fundamentalmente, Irak, Irán, Siria y Turquía. Lo que sí existen son estimaciones basadas, por ejemplo, en el número de personas que votan al Partido Democrático de los Pueblos (HDP), una formación prokurda y progresista de Turquía que Recep Tayipp Erdogan está tratando de ilegalizar para reconquistar mediante artimañas el espacio político que ha perdido en las urnas.

«En las últimas elecciones fueron más de seiscientos los votos que recibió ese partido de la comunidad kurda de España, así que yo calculo que debe haber en torno a 1.500», dice Faruk Doru, antiguo portavoz del HDP en Europa.

Desde hace un año y medio, Doru vive en Madrid, lo que explica, junto al hecho de que estudió en la Universidad Complutense, el que hable un castellano muy fluido. El pasado sábado lo hallamos de camino a la manifestación del 1 de mayo, de cuyo brazo principal se desvió para hablar de los suyos y del trato que se les dispensa en España. «Muchos de los nuestros se concentran en Madrid, Barcelona y Galicia, pero están en todos los sitios. También hay en la costa, al frente de negocios modestos como restaurantes», sostiene.

Llegaron a ser bastantes más, quizá en torno a 2.000, pero la recesión empujó a muchos a abandonar nuestro país con destino preferente a Suecia o Alemania, donde sí existen unas arraigadas y numerosas comunidades kurdas. «España nunca ha sido un destino preferente de la diáspora kurda e incluso muchos de los que recalaron aquí recientemente, cuando salieron huyendo del conflicto sirio, utilizaron la Península como una estación intermedia en su camino hacia el norte», explica Zinar Ala, periodista de Alepo (Siria), de 44 años.

La vieja guardia kurda

El propio Zinar reside actualmente en Alemania, pese a que obtuvo la nacionalidad española en 2018. Fueron la falta de oportunidades laborales las que le empujaron a dejar Ciudad Real, donde aún vive su tío, un médico llamado Ramzi Ala bien conocido entre los círculos kurdos de España por su compromiso con los suyos. Ramzi llegó a nuestro país junto a su hermano Hamid en 1970 y estudió Medicina en Zaragoza. Ahora su hija va a seguir sus pasos. Claro que las circunstancias en que este médico kurdo y manchego salió de Siria fueron notablemente diferentes a las de los compatriotas que arribaron décadas más tarde.

«La mayoría de los kurdos que viven en la Península salieron huyendo de los conflictos enquistados en sus países de origen y legalizaron su situación solicitando asilo«, nos explica Zinar, el sobrino de Ramzi. «En cuanto a mí, yo recalé en España en 2005 con un visado de estudiante. Muchos de esos kurdos españoles son propietarios o trabajadores de restaurantes de kebab. Es verdad que el grueso habita en las grandes capitales y en Galicia, pero los hay también dispersos por Málaga, Sevilla, Extremadura o Huelva», puntualiza

De alguna forma, el gentilicio «kurdo» ha devenido en sinónimo de perseguido. No hay un solo país donde viva este pueblo en el que no sea reprimido de forma sistemática o, donde en el mejor de los casos, no padezca el yugo de una tiranía corrupta, tal y como sucede en las dos porciones del Kurdistán gobernadas por las familias Barzani y Talabani. En Irak sí poseen ciertos derechos culturales y su nacionalidad e identidad no se encuentran reprimidas. Sin embargo, se hallan igualmente subyugados por una cleptocracia corrupta y una brutal policía cuyo verdadero rostro ya no consiguen disimular bajo la bandera del nacionalismo tribal kurdo.

A la cárcel por una hoguera

En Siria, Irán y Turquía la situación no es mucho mejor. El propio Zinar fue encarcelado en 1999 por prender una hoguera durante las celebraciones kurdas del Nouruz junto a la tienda de casetes que poseía en su ciudad, Alepo. Tenía entonces 22 años y estaba todavía al frente del país Hafez, padre de Bashar y fundador de la dinastía Assad.

«El Nauroz es la celebración de la existencia del pueblo kurdo», cuenta Zinar. «Volvemos nuestra vista hacia un personaje mítico llamado Kawa, quien acabó con un tirano al que le crecieron dos serpientes que se alimentan de nuestro pueblo. De un modo ritual, hacemos hogueras que no hacen daño a nadie. Yo tenía una tiendecita en el barrio kurdo de Sheij Maqsud, un lugar hermoso situado sobre una colina desde la que se ve toda la ciudad. Prendimos uno de esos fuegos y al poco llegó la policía y nos arrestó de manera arbitraria sin cargos conocidos. No llegaron a torturarnos físicamente, pero fue igualmente terrible porque te ponen las esposas y te privan de tu libertad sin que sepas tan siquiera las acusaciones que pesan sobre ti», relata.

Esas prácticas brutales son las mismas, de hecho, que ahora aplica la Asayish de los Barzani en los territorios que controla. En el penal de Erbil se hacinan igualmente decenas de presos políticos kurdos, junto a criminales del Daesh y delincuentes comunes. Por la prisión han pasado al menos diez españoles, en su mayoría milicianos y voluntarios civiles de las organizaciones kurdas que combaten en la región yazidí de Sinyar (Irak) y Rojava (norte de Siria).

En España, la Administración de esa dictadura abrió una oficina en 2010 mientras que Madrid, por su parte, tiene un cónsul honorario en Erbil. Dawood Sardar es hijo del líder de la tribu de los jaff, una dinastía de multimillonarios muy respetados por los gobernantes. Su oficina se halla decorada con las banderas del Partido Democrático del Kurdistán (PDK), lo que da idea de sus afinidades políticas y de sus lazos con ese poder tan cuestionado.

La mayoría apoyan al HDP

No es un secreto el hecho de que los Barzani colaboran estrechamente con los turcos en la represión de los movimientos kurdos de liberación de Siria, Turquía e Irak. En opinión de Ramzi Ala, «son un caballo de Troya de Ankara en el territorio de Basur».

kurdos

¿Cómo se reparten los afectos de los kurdos españoles entre las distintas facciones políticas que hay en liza en sus territorios de origen? Faruk Doru sostiene que «el partido de los Barzani (PDK) carece de apoyos en España porque la mayoría de los kurdos afincados aquí proceden de Bakur (Kurdistán de Turquía) y Rojava (Siria). Es decir, el PDK tiene representación pero no goza de muchas adhesiones». Es significativo, en tal sentido, que como mencionaba Doru, el HDP kurdo de Turquía obtuviera más de seiscientos votos procedentes de nuestro país.

A juicio de Zinar Ala, la comunidad kurda de España está mucho menos polarizada que la alemana porque es mucho menos numerosa, al menos, públicamente. «Es cierto que la mayor parte de quienes se movilizan frente a la embajada turca y de quienes son activos políticamente son kurdos del entorno de Rojava o procedentes de Turquía. Lo que pasa con los Barzani es que juegan un poco con el sentimiento político de nuestra gente. Mi padre, por ejemplo, apoya más que nada al movimiento del Kurdistán turco y de Rojava. Y sin embargo, alguna vez le he mencionado la corrupción que hay en los territorios de Barzani y él sigue teniendo algún respeto por todo aquello y saca a colación los miles de hombres que se sacrificaron en la lucha. Piensa que entre los kurdos ha sobrevivido cierta cultura tribal y de culto al líder y una especie de veneración por la sangre derramada. Por eso es importante sensibilizar a los nuestros y que dejen de seguir como ganado a esos dirigentes. Fíjate que durante el referendo de independencia, los Barzani jugaron con los sentimientos nacionales de la gente para mantenerse en el poder y a raíz de ese mal cálculo político, perdimos Kirkuk y la situación económica empeoró notablemente», precisa Zinar Ala.

Si en algo coinciden buena parte de los kurdos con quienes hemos conversado es en la laxitud con la que los partidos políticos españoles — no así los catalanes o los vascos— vienen denunciando las violaciones de derechos humanos cometidas contra ellos en todos los escenarios geopolíticos por los que se reparten. En otras palabras, critican la indulgencia del Gobierno con la dictadura turca. Al decir de Faruk Doru, «entre los pueblos de España circula información acerca de lo que ocurre y el problema kurdo ya no es tan tabú como antes. Pero esa solidaridad procede de los pueblos español, gallego, vasco y catalán».

España sigue vendiendo armas

El representante en España y Portugal del movimiento kurdo cree que, al final, lo que prevalece en las instituciones son los intereses económicos. «Nosotros hemos mantenido relaciones con representantes de Podemos, PSOE, Bildu, Esquerra Republicana, CUP o el BNG. Pero como no somos numerosos en España, tampoco es prioritario para ellos prestar atención a nuestra agenda. De un lado, por ejemplo, Bildu, ERC, la CUP y el BNG protestaron institucionalmente por el juicio que se organizó en Ankara contra representantes de nuestro partido, el HDP. Incluso algunos diputados del PSOE lo hicieron a título individual. No obstante, las relaciones entre estados pesan mucho más que estos gestos. Las ventas de armas españolas no han cesado, de facto, pese a que el Gobierno dijo que revisaría ese comercio tras la ofensiva de Erdogan contra Rojava, a finales de 2019. Así que, en definitiva, de una parte tenemos a movimientos sociales y civiles que se solidarizan con nuestro pueblo y de otra a un Estado que apenas se ha movido».

Madrid ha guardado también silencio en relación a los bombardeos de poblaciones civiles en la frontera turco-iraquí, en lugares como Nahla, Qandil o Sinyar, y tampoco se ha pronunciado acerca de la campaña de represión mediante la que se pretende ilegalizar el HDP, una formación prokurda de Turquía, cuyos representantes, legítimamente elegidos en las urnas, han sido masivamente reemplazados por gestoras afines a Erdogan.

«Sin ninguna duda, el HDP es el partido más apoyado por los kurdos de España», dice Doru. «Hemos ganado tres veces las elecciones con el 80% y el 90% de los sufragios y cada vez que el Gobierno de Erdogan se queda sin las alcaldías mete en la cárcel a nuestros ediles y los reemplaza por gente de su partido. ¿Es eso respeto a la democracia? ¿Merece ese país seguir siendo miembro del Consejo de Europa y de la OTAN o seguir siendo candidato a ingresar en la Unión Europea? El silencio es absoluto y yo diría que es una vergüenza para las instituciones internacionales».

Faruk Doru

Durante las semanas precedentes, Ankara ha emprendido movimientos para la creación de nuevas bases militares en el Kurdistán de Irak y ha anunciado que está dispuesto a invadir Sinyar por tierra si el Gobierno de Bagdad no expulsa a los kurdos de las tierras yazidíes. Entre tanto, en Rojava (norte de Siria), los turcos y sus franquicias islamistas se han apoderado de Afrin y Serekaniye y hace tiempo que combaten para controlar también Ain Ayssa. La guerra sucia contra los pueblos del norte de Siria incluye recurrir a estratagemas como reducir el caudal del Éufrates para arruinas las cosechas y comprometer la supervivencia económica de la población.

«Turquía ha gozado el aval de todo el mundo», dice Faruk. «Nadie ha protestado por los bombardeos ni por las incursiones bélicas. Es curioso también que Biden hiciera un llamamiento para el reconocimiento armenio al mismo tiempo que Turquía comenzaba una operación militar en Basur. Hay una contradicción muy clara y no parece que vaya a cambiar mucho su posición en relación al gobierno de Trump».

Vendidos a Turquía, con o sin Podemos

En el mismo sentido, Zinar Ala afirma que no entiende la obstinación de los Gobiernos españoles por preservar las buenas relaciones con Turquía. «La posición española no pinta mucho en la arena internacional porque, por lo general, Madrid suele guardar silencio ante todo lo que ocurre o condena tarde y mal. Ha sido con Podemos en el obierno cuando se ha renovado el acuerdo para mantener la batería de misiles Patriot de Incirlik. Claro está, pesa mucho en ese proceder los problemas internos con Catalunya y Euskal Herria. Uno no puede defender a las minorías de otro país cuando en el suyo propio se manda callar a los catalanes o los vascos por utilizar sus lenguas en el Parlamento. A mí la frase de a por ellos me recordaba al Allahu Akbar«.

Zinar terminó yéndose a Alemania a su pesar. «Vivía siempre en una situación precaria, sin trabajo. Hice algunas cosas para un periódico kurdo y tenía algo para comer, pero tenía que vivir en casa de mi tío. Jamás recibí ninguna ayuda como refugiado. Al final del día, sueño y me gustaría que Podemos se implicara más en nuestros problemas. Hay mucha gente todavía en España que no conoce a los kurdos y que creen que en Siria solo hay árabes y en Turquía solo hay turcos. La izquierda española debería imitar a la alemana, mucho más comprometida, y tomar nota de lo que están haciendo en el Bundestag. Pero es que incluso el presidente francés, que no es de izquierdas, recibió en el Eliseo a representantes de Rojava».

Según este periodista, es obvio que el grueso del apoyo a la causa kurda en el Estado procede de Euskadi. «El Parlamento vasco tiene muchas iniciativas y también las alcaldías de ciudades como Hernani, Donosti o Bilbao. Sin ir más lejos, yo he sido muchas veces invitado a la feria del libro de Durango».

El intelectual kurdo-español tampoco comprende sobre qué clase de ética política pueden sostenerse las alianzas con un dirigente como Erdogan. «Es un racista a quien podemos ver pasear por su palacio de mil habitaciones entre guardaespaldas de tres metros, ataviado como los antiguos otomanos. Ha perdido mucho apoyo, lo que explica que esté alimentando una política agresiva de expansión para satisfacer al ciudadano turco, que es generalmente nacionalista».

Especialmente destacable entre los movimientos de solidaridad civiles a los que se refieren Ala y Doru es la presencia de españoles combatiendo contra el ISIS y los turcos en Rojava y Singal. Muchos de esos milicianos guerrilleros y voluntarios civiles se transformaron a su vuelta de los frentes en los mejores embajadores de la causa de Rojava y el confederalismo democrático. Otros como Arges Artiaga o varios miembros de Reconstrucción Comunista pasaron por los tribunales como consecuencia de su participación en el conflicto.

No basta con la bandera

Es en ese territorio del Norte de Siria donde los kurdos lideran desde hace algunos años un proyecto político basado en el nuevo paradigma de Apo, el confederalismo democrático. «Desde el principio, siempre he visto la revolución de Rojava con buenos ojos», concluye Zinar Ala. «Hay muchas cosas reseñables y valiosas como que se renunciara a reclamar un Estado propio y se apostara por una confederación o, sobre todo, el que se pusiera el acento en los derechos de la mujer. Por el contrario, en el Kurdistán iraquí tenemos la bandera kurda las 24 horas del día y no se persigue nuestra lengua y nuestra cultura, pero sin embargo, la gente sufre injusticia, represión, corrupción y desigualdades sociales. Los maestros llevan meses sin cobrar sus salarios. Lo único que temo en relación a Rojava es que un partido termine acaparando todo el poder. Echo de menos más espacio para los intelectuales y sobre todo, confío en que la gente se adhiera libremente a los diferentes proyectos y principios políticos. La emancipación de las mujeres kurdas no consiste en que sean adoctrinadas a los 14 años para unirse a la milicia. Me topé con un folleto en alemán que recogía una frase de Öcalan: ‘Es más importante la libertad de las mujeres que liberar una tierra’. Eso es hermoso”.

 

Fuente: Público